"Sin lugar a dudas, en 1983 sentamos las bases de ese aprendizaje, iniciando la transición hacia la democracia. Cuando decíamos que “con la democracia se come, se cura y se educa”, estábamos diciéndole al país que mientras no se garantizaran los derechos sociales básicos –como el acceso al alimento, la salud y la educación–, la democracia que comenzábamos a construir hace 25 años no sería completa.
Ése es nuestro horizonte: avanzar del estado que Robert Dahl denomina “poliarquía” hacia mayores grados de libertad e igualdad, lo que llamamos “Estado legítimo”.
En este camino de transición hacia la democracia, estos 25 años han marcado avances y retrocesos, con momentos de esperanza y otros de zozobra. Sin embargo, en ese lapso el pueblo rechazó las aventuras alocadas de los que nos ofrecían volver al pasado de violencia y autoritarismo.
El dolor de lo vivido nos hizo aprender ferozmente la diferencia entre la vida y la muerte, y felizmente, para las próximas generaciones, la diferencia entre la democracia y la dictadura.
Parece poco, pero nos costó más de 50 años de alternancia cívico-militar entender que el pueblo, y sólo el pueblo, es capaz de decidir su destino y que, como sosteníamos en 1983, las grandes mayorías no tienen derecho a permanecer en silencio."
Raúl Ricardo Alfonsín
en CRITICA DIGITAL, jueves 30 de octubre de 2008
si tuvieramos la capacidad de aprender....
*Ga
- Ga
- vive en San Carlos de Bariloche
- "A mis amigos, porque sí, porque son mis amigos, me quieren y es lo único que me importa" (Paenza)
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Publicado por
Ga
30 octubre 2008
1 dijeron:
- Alej@ndro dijo...
-
la democracia también tiene (desafortunadamente) la virtud del olvido ... eso como razón lleva a muchos a pensar que el pueblo es una marioneta (sin corazón ni pensamiento propio ....
saludos!!
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